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sábado, 19 de mayo de 2012

Las hadas, los elfos y los gnomos comparten contigo estas palabras...

Hay un espíritu natural
que todo lo guía
y que encauza cada experiencia
según el divino camino del amor
de cada uno.

Como el caudal de un río
que fluye según
el camino de la luz del alma,
el ahora sigue su curso
libre de ser
y de expresar su misión.

El aquí es el único lugar
donde puedo sentir
el espacio infinito del ser
y la fuerza creadora del alma,
que nutre cada instante
y le confiere aliento de vida,
imbuida de amor sin condiciones.


Un manto de calma
inunda el agua del río,
teñida del ahora,
diluida en el presente,
llena de ser.














Existe una vida en estas aguas
que me atrapa en el alma
y me empuja a ella,
apartándome de lo caduco
y abriéndome a lo imperceptible
para percibirlo desde adentro.
Eso genera un equilibrio,
un alineamiento en el ahora,
donde todo viene a ti,
atraído por el desprendimiento del ser
y la vibración elevada
de su perfecta e infinita radiancia.
   
Safe Creative #1205191670585

lunes, 19 de marzo de 2012

Y yo les cuento a las hadas y a los ángeles:

Estoy en un lugar árido y le envío energía
de regeneración y renovación.

Visualizo como la lluvia impregna
hasta el último grano de tierra
y como la humedad alimenta el manto terrestre
para que la vida explote
y rebose de energía de vida y de color.

Percibo como mis guías se muestran complacidos
ante este cambio que yo doy por hecho
al cual ellos han contribuido a crear
apoyando mis pensamientos y mi intención.

La luz cósmica sustenta la Tierra
y le brinda la fuerza necesaria
para retornarle lo que le pertenece.

El aire fresco me recuerda que estoy
aquí y ahora
y que si pienso en positivo,
la brisa esparcirá esa forma de pensar
y la difundirá allá donde corresponda.

Yo no preciso saberlo ni controlarlo
pues esto corresponde a la divinidad.

Simplemente, obedezco a la voz de mi intuición
sin cuestionar ni juzgar.

Mi regalo es sentirme bien al hacerlo.

La luz me llena de paz
y me brinda la sensación de hacer lo adecuado.

Sé que los ángeles y las hadas
me abrazan y me ayudan
a cumplir mi cometido:
en este momento, el de visualizar
una energía de purificación
sobre la superficie y el alma de la Tierra,
conducida a cada una de las arterias del planeta azul
con el amor del ser, la vocación de servicio
desde el compromiso, el desapego
y la sabiduría que me soplan
mis seres alados,
que han guiado mis pasos desde que nací.


Imagino un auricular
desde donde hago y recibo peticiones,
las mías son satisfacidas desde lejos,
y yo recibo las ajenas desde lejos.

Pido la orientación, la integridad y la seguridad
para seguir adelante con mi proceso creativo y energético
y para recordar y difundir la energía de quien me creó.

Safe Creative #1203191328307

martes, 3 de enero de 2012

Gracias por acogernos, Madre Tierra


Los elfos, las hadas y los gnomos nos ofrecen esta meditación. Es un ejercicio de visualización que nos conectará con el planeta que nos acoge y en la que reviviremos la dicha de pertenecer a él:

Me tumbo sobre la hierba tierna en un jardín que imagino como un paraíso cautivador y relajante que la Madre Tierra me ofrece como un regalo sublime. El contacto fresco con la Tierra agudiza mis sentidos y renueva mis perspectivas. La huella de mi cuerpo sobre la tierra me recuerda que estoy aquí y ahora y que tengo la capacidad de sentir a mi Madre Tierra desde más adentro, en un contacto más íntimo y sutil. La profundidad de la huella que deja la forma de mi cuerpo, me acerca al corazón terrestre del alma del planeta y me hace sentir su hijo/a.

Le pido a mi madre que me sustente y que regargue cada uno de mis chacras con la energía roja que brota del núcleo de la tierra hacia mi primer chakra para ser distribuida por todo mi cuerpo vital y a mi alrededor. El calor de la energía que asciende del corazón del planeta hacia el mío, me hace ganar seguridad, confianza y compromiso en mi labor de preservar el entorno terráqueo y de sentirme unida al alma de este planeta, al que adoro. Siento también la energía de algunos seres alados, son ángeles que, aunque no veo, sí percibo. Noto como me rodean con sus alas y como sus haces de luz me llegan al corazón.

Seguidamente, le pido perdón al planeta por cada pensamiento negativo que he cultivado en mi mente y que ha contribuido a contaminar y dañar la energía azul de La Tierra. Le pido perdón por cualquier otro daño que consciente o inconscientemente le he causado.

Pronuncio en voz alta:

"Perdóname, madre, si alguna vez te decepcioné. A partir de ahora voy a cambiar de actitud y a ser digno/a de ser tu hijo/a. Ser hijo/a del planeta tierra es un privilegio que ostento y del que voy a resultar merecedor/a con mis actos. Voy a limpiar mis pensamientos, a purificar mis hábitos, a ser más saludable en mente y cuerpo y a consumir alimentos nutritivos y ecológicos. El agradecimiento, la alegría y el amor va a ser mi nueva vibración a partir de ahora. Madre, eres preciosa por dentro y por fuera y me comprometo a mantener tu belleza por cuanto de mí dependa. Gracias por todo lo que me das y por todo lo que me has dado. Eres generosa y yo voy a seguir tu ejemplo siendo generoso/a hacia ti.




Gracias por los animales, por todas las especies sobre tu faz. Gracias por tus ríos, por tus lagos, por tus manantiales y por todos tus mares y océanos.

Gracias por tus bosques, por tus montañas y por todas las bendiciones que has creado para nosotros."





Ahora visualizaremos un clima adecuado y como todo rastro de contaminación y destrucción ambiental desaparece en un resurgir, el nacimiento del nuevo mundo, el cielo en la Tierra, con una raza humana despierta, presente, iluminada y sintiente desde su corazón limpio, sabio y que se ha convertido en sensible al milagro de la existencia y de la armonía entre todos los seres de La Tierra.

Después, respiraremos profundamente y nos visualizaremos fundiéndonos con la luz del planeta, con todos los seres de luz que velan por él y con todos aquellos humanos que tienen en su corazón al planeta y que le muestran respeto y amor en cada acto de sus vidas.
Safe Creative #1201030843523

viernes, 21 de octubre de 2011

Meditación con la llama Arco Iris



Cierra los ojos, respira profundamente largo rato y cuando estés relajad@, imagina que de tu alma brotan haces de luz que atraviesa el chacra de la coronilla y se elevan libres y livianos al Universo para absorver todo lo bueno que está allí para ti, mientras que de tu chacra sacro (en la base de la columna) salen rayos de luz que se unen al corazón de la Tierra.

Una vez allí, absorbe la energía rojiza de la Tierra, que sube hasta el chacra sacro para nutrirlo.

Llénate de esa energía como hij@ de la Tierra que eres, mientras le entregas al planeta todo el dolor
que te aflige para que lo transmute, lo alquimice y lo transforme en su vientre de tierra.

Sigue respirando lentamente, mientras disfrutas del proceso. Después, una llama arco iris sube por t
us pies, piernas hasta que cubre todo tu cuerpo. Viene a a llevarse lo que ya no te sirve y a traer la magia y la emoción de lo nuevo en tu vida. También puedes pedirle a la llama arco iris que se lleve el dolor de otra persona o incluso visualizar que tú o otra persona se sana iluminada por esta llama milagrosa.

Acto seguido, acoge en tu corazón a la Madre Tierra y cúbrela de llama violeta transmutadora y de llama verde sanadora e imagina que el mundo es un lugar hermoso donde se puede vivir en paz, cómodamente, sie
ndo uno mismo y con tu pleno potencial en el aquí y el ahora. Esa llama violeta y verde retorna el equilibrio al planeta: a los océanos, a los animales, a los bosques, al subsuelo, a las ciudades...

Aprovecha este momento sagrado e íntimo para agradecer todo lo bueno que la vida te ha brindado. Seguro que tienes muchos motivos para estarle agradecid@ al mundo que te vio crecer. Desea lo mejor también a los tuyos, a todos los seres humanos y a todas las criaturas de la Tierra, especialmente, a las más desprotegidas y haz llegar tu deseo a todas las formas de vida sobre la faz de la Tierra, incluso a las más básicas, como las células.


Envía sanación y amor a otros Universos y a todos los seres de luz que trabajan por el bien de la humanidad. Y tras este momento, déjate llevar, no planees nada y visualiza un regalo que te hace para ti la Madre Tierra en forma de imagen, color, sensación. No se lo cuentes a nadie, será vuestro secreto. La Madre Tierra incluso puede susurrarte unas palabras o lo puede hacer tu ángel de la guarda o alguna hada juguetona que viene a recordate que la vida es un juego alegre y que todo es temporal, sencillo
y mágico por lo que no vale la pena enfadarse tanto por cosas que no tienen tanta importancia. Ríete de todas esas cosas y trata de comprender e integrar la lección que te brindan.



Y, finalmente, acuérdate de los más desfavorecidos, de los que ahora no están sonriendo y envíales tus mejores deseos y acuérdate de toda la prosperidad y la dicha que la existencia te ha regalado y que, quizás antes, no habías sabido apreciar como ahora. Y sobre todo, en tu vida, siempre que te sea posible, no vayas deprisa. Detente y sé consciente de lo que eres, de lo que haces y de cada instante fugaz, tan fugaz que pasará de largo, como el aleteo de un hada, que es tan ligero, rápido y espontáneo que te da la impresión de que no lo has visto... Que nada bello te pase de largo, mientras esté ahí, valóralo y cuando deba marcharse, déjalo ir. No poseemos, sino que observamos y, de este modo, la vida cobra un cariz más tranquilo, en armonía con la conciencia.
Safe Creative #1110210347235

martes, 30 de agosto de 2011

Meditación en la vibración del amor para el planeta

Visualizo al planeta ante mí y recuerdo, como desde que yo era pequeñ@, la Madre Tierra me ha colmado de bendiciones y de amor en una actitud casi devocional hacia la especie humana.

Ella me ha acogido sin esperar nada a cambio y, sin embargo, ahora Gaia está seriamente amenazada. Por eso, rememoro todo lo bueno que me ha brindado y visualizo como desde mi corazón hasta ella nace un río por el que fluye la enorme corriente del amor que yo le envío a ella.

Ese río amoroso es un vínculo que nunca se romperá. Es un río caudaloso que ahora se une a los otros ríos que manan de otros corazones conscientes de la necesidad de elevar la vibración mundial y de la situación de alerta de nuestro planeta. Nuestros corazones bombean al unísono a un ritmo poderoso para proteger a nuestra madre y, de este modo, le devolvemos el amor que ella nos ha dado.

Millares de ríos de esta energía del corazón se extienden alrededor del alma del planeta y la rodean amorosamente. Y yo me uno a ese abrazo.

Sin embargo, yo decido ir un paso por delante y le entrego al planeta mi dolor para que lo transmute y, del mismo modo, le pido a la madre naturaleza que también me entregue el suyo.

No corro ningún peligro pues ella alquimizará mi dolor y yo, rodeada y ayudada por legiones de seres de luz de hadas, ángeles, duendes, gnomos y elfos, purificaremos las lágrimas de la madre Tierra para que sea lo que vino a ser: una preciosa y sonriente alma azul del Universo.

Esta limpieza mutua se lleva a cabo con confianza y en calma y, una vez amb@s purificad@s, nos abrazamos y recordamos lo que somos y ejercitamos nuestro derecho a que se nos deje ser en paz y en unidad con la vibración del amor.

Safe Creative #1108309956833

sábado, 30 de abril de 2011

Meditación con las llamas

Desde el silencio, la sensibilidad y la pureza del corazón de los duendes y los gnomos, nos llega esta meditación en la cual podemos visualizarnos tumbados o sentados en nuestro jardín mental de libertad y ligereza. El jardín es agradable y espacioso y en él podemos colocar la mejor de las bendiciones, la visión más hermosa que podamos imaginar. Está allí para nosotros y, desde este momento, agradecemos con la luz del alma que esté presente en nuestras vidas. En este jardín particular sentimos como la brisa se escapa de entre las hojas de los árboles a nuestro corazón y nos llena de plenitud y de calma infinita. El trino de los pájaros nos atraviesa el alma y parece querer estirarla hasta la profundidad del cielo. Es como si nos recordaran que venimos de allí, de esas estrellas centelleantes que cada noche velan por nuestros sueños.

La quietud de este jardín nos lleva a sentir a nuestro ser pletórico, en el centro del pecho, irradiando hacia fuera, pero nosotros nos centramos en sentirlo en la parte central del pecho para seguir profundizando y recreándonos en la infinitud y la certeza que brota de la conexión con el silencio interior, de la conexión auténtica con uno mismo.

Seguimos fundidos en la paz de este edén verde que nos invita a llenarnos de la llama violeta que nace desde nuestros pies y, lentamente, se eleva por todo nuestro cuerpo hasta nuestra coronilla. La llama violeta se lleva lo negativo para convertirlo en luz pura y radiante para cada una de nuestras células. Esta llama nos aporta seguridad y certeza para abrirnos a lo nuevo y lo desconocido e invitarnos a transformarnos en ese árbol cuyas raíces están fuertemente arraigadas sobre la tierra pero cuyas hojas y ramas se mecen en la dirección de viento que sigue su propio camino y se adapta a las corrientes de aire que se mueven en el instante. Y no habrá siempre golpes de aire pues el árbol sabe que en algún momento todo estará quieto y calmo pues él ha nacido del silencio y, por ello, el silencio regresará a él. Él sabe esperar con paciencia, confianza y aceptación.

Desde la posición de este árbol personificado en nosotros, los gnomos y los duendes nos sugieren que sigamos enraizados en la llama violeta que ahora emana de nuestro corazón y la reforcemos con la llama rosa del amor y las enviemos allá donde nuestro camino del alma esté escrito. Enviamos con confianza las llamas violeta y rosada desde nosotros hasta donde nos dicte el alma y aunque en ese momento no sepamos exactamente adonde la dirigimos, la vida acabará por llevarnos hasta ellas y allí estará esperándonos el poder de estas llamas regeneradoras, amorosas y divinas.

Compartimos este instante con la humanidad a la cual le enviamos el poder de estas llamas vivas en nuestro interior con la seguridad de que está hecho y abrimos los ojos para agradecerle a la existencia la magia de este momento.

Safe Creative #1104309097699

viernes, 22 de abril de 2011

Meditaciones por el planeta Tierra

22 de abril de 2011: el día del planeta Tierra.

El Día de la Tierra es un día festivo celebrado en muchos países el 22 de abril. Su promotor, el senador estadounidense Gaylord Nelson, instauró este día para crear una conciencia común a los problemas de la superpoblación, la producción de contaminación, la conservación de la biodiversidad y otras preocupaciones ambientales para proteger la Tierra (http://es.wikipedia.org/wiki/D%C3%ADa_de_la_Tierra)

Las hadas, los elfos y los gnomos nos susurran esta hermosa meditación que nos conecta con el corazón de la Madre Naturaleza:

Imaginemos que estamos frente a un ciruelo de hojas rojas, el mismo color de la energía que irradia el núcleo de la Madre Tierra.

Abrazamos ese ciruelo y prestamos atención a la sensación de anclaje que se desprende del hecho de ser conscientes del peso de nuestros pies cerca de él y de cómo a través de ellos podemos absorber energía roja del alma del planeta tierra.

Esta energía se asienta en nosotros y transmuta cualquier sufrimiento o preocupación en amor, fuerza y claridad.

Nosotros absorbemos por nuestros pies hasta la cabeza energía roja terrenal que arrastra lo negativo y lo transforma para nuestro mayor bien. Este es el regalo rojo que nos brinda La Tierra y que veremos materializado en nuestra existencia en forma de experiencia o de mágica sensación. La energía roja que ahora nos recorre nos recuerda nuestro vínculo terrenal por derecho de nacimiento en este planeta y nos brinda la sensación de reconocernos hijos de la Madre Tierra, de esa madre, testigo de nuestro primer aliento en su regazo y de nuestro crecimiento hasta nuestros días sobre su faz. Esa madre que nos ama, que nos sustenta y que nos brinda lo necesario para subsistir y a la cual, desde nuestra posición meditativa, ofrecemos amor, respeto y agradecimiento. Antes de despedirnos, imaginamos al planeta como el punto azul más bello del Universo y le agradecemos el milagro de la vida que se gesta en forma de animales, plantas y personas desde hace millones de años en su vientre, al igual que lo hacemos con nuestra madre biológica, aquella que nos acogió en su útero y que nos hizo el mejor regalo: el de la vida aquí y ahora en este maravilloso planeta.

Otra meditación que nos proviene de la sabiduría de los duendes es la siguiente:

Visualizamos como con unos grandes brazos de luz somos capaces de abrazar el alma del planeta tierra y ella nos devuelve una lluvia de colores que nos penetra por el ombligo y asciende por la columna hasta el corazón. Así que ahora irradiamos una energía nutritiva y poderosa que el alma de Gaia nos ofrece a cambio de nuestro abrazo. Es una energía que podemos tomar y sentir cada vez que lo deseemos.

Sin embargo, una vez nos hemos recargado con esta energía multicolor y sus múltiples propiedades: alegría, paz, entusiasmo, felicidad, etc. enviamos un chorro de esta energía, la cual brota desde nuestro interior como una caudalosa cascada, a todo el planeta, de modo que bañamos cada parte de La Tierra con esta energía. Con este proceso, nosotros nos hemos enriquecido y fortalecido y, en agradecimiento, le hemos retornado al planeta parte de la energía que nos ha brindado pero recargada con nuestra arma más mágica y sublime: nuestro amor, ese amor que albergamos en el ser y que ahora hemos repartido al mundo. Podemos finalizar nuestra meditación pero nuestro abrazo continúa pues el vínculo con el planeta sigue…

Los gnomos son unos seres sensibles y tímidos que honran la naturaleza y habitan en los árboles. Los aman por encima de todo pues admiran en ellos su estabilidad, su conexión con el ser y el proceso de transformación de energía que opera en ellos. Los gnomos son tan receptivos y especiales que pueden escuchar a los árboles y hablar con ellos. Los gnomos nos aconsejan que cada día nos tomemos unos instantes para sentir a los árboles o sentirnos como ellos. Ellos siempre están ahí a pesar de todo, siguen impasibles y presencian y viven con aceptación todos los cambios de las estaciones. La brisa susurra entre sus hojas, los copos de nieve se posan en sus ramas cada invierno, la lluvia les alimenta y el sol les acaricia el alma en verano. Los árboles sienten desde el silencio del ser y de ahí nace una poderosa sabiduría que los conecta con el alma de la madre naturaleza pues ellos tienen la certeza de ser sus hijos, de estar arraigados en el ahora y de alimentarse del amor de algunos humanos y de los seres elementales, lo cuales los cuidan con devoción, además de los nutrientes que absorben sus raíces del manto terráqueo. Abrazar un árbol es abrazar la estabilidad, la paciencia y la observación desde el interior, esa que no etiqueta y que nace de la luz pura del ser. Abrazar a un árbol es fundirse con su proceso de renovación y/o floración cada primavera, habiendo dejado todo lo que no nos sirve durante los meses fríos para renacer transformados en la flor de nuestro corazón, esa flor que se abre libre y pura para disfrutar y tomar consciencia del instante que seguirá con su eterno proceso cíclico de transmutación a través del fruto, de su caída y de su eterno nacimiento.

Safe Creative #1104229038826