de regeneración y renovación.
Visualizo como la lluvia impregna
hasta el último grano de tierra
y como la humedad alimenta el manto terrestre
para que la vida explote
y rebose de energía de vida y de color.
Percibo como mis guías se muestran complacidos
ante este cambio que yo doy por hecho
al cual ellos han contribuido a crear
apoyando mis pensamientos y mi intención.
La luz cósmica sustenta la Tierra
y le brinda la fuerza necesaria
para retornarle lo que le pertenece.
El aire fresco me recuerda que estoy
aquí y ahora
y que si pienso en positivo,
la brisa esparcirá esa forma de pensar
y la difundirá allá donde corresponda.
Yo no preciso saberlo ni controlarlo
pues esto corresponde a la divinidad.
Simplemente, obedezco a la voz de mi intuición
sin cuestionar ni juzgar.
Mi regalo es sentirme bien al hacerlo.
La luz me llena de paz
y me brinda la sensación de hacer lo adecuado.

me abrazan y me ayudan
a cumplir mi cometido:
en este momento, el de visualizar
una energía de purificación
sobre la superficie y el alma de la Tierra,
conducida a cada una de las arterias del planeta azul
con el amor del ser, la vocación de servicio
desde el compromiso, el desapego
y la sabiduría que me soplan
mis seres alados,
que han guiado mis pasos desde que nací.
Imagino un auricular
desde donde hago y recibo peticiones,
las mías son satisfacidas desde lejos,
y yo recibo las ajenas desde lejos.
Pido la orientación, la integridad y la seguridad
para seguir adelante con mi proceso creativo y energético
y para recordar y difundir la energía de quien me creó.