
Los seres de luz nos ofrecen una meditación de purificación del cuerpo y del alma para sentirnos renovados, frescos, vitales, emprendedores y, por tanto, con el poder de llevar a cabo nuestra misión en el planeta, de tal manera, que aquello que más deseamos, vea la luz ante nuestros ojos gracias a la fe del corazón y a la divinidad de nuestra alma.

En esta meditación de purificación interior los ángeles y las hadas nos alientan con amor incondicional a que visualicemos como el agua cristalina recorre nuestro cuerpo por dentro y por fuera. Esto nos produce alegría. La temperatura del agua es templada pues en ella reside la simiente del amor, de la calidez y del equilibrio emocional, aquél que sabe encontrar el punto medio en base a la equidad, la sabiduría y la intuición. Sin embargo, es un agua transparente pero no líquida pues se trata de un agua luminosa. Es una suave energía en un estado entre el líquido y el lumínico que nos nutre y nos limpia para que todo aquello no adecuado se desprenda y se despida de nosotros, ahora en paz. Esta agua de luz purifica cada órgano, le sonríe y le agradece que lleve a cabo su función y que ahora nos sintamos sanos y en armonía con nuestro entorno interior y exterior. Gracias a este proceso, ahora nos sentimos nuevos y abiertos a lo desconocido, a lo mágico y a lo próspero en nuestras vidas.

Una vez esta dulce corriente de agua de bendiciones nos ha rodeado el alma y nuestros órganos, vemos como se va, marchándose por cada pliegue y orificio de la piel y despidiéndose de nosotros que ahora nos sentimos más conciliados con nuestra existencia.
Otra meditación de purificación que nos regalan los duendes y los elfos es la siguiente:
Nos hallamos frente


En esta cordillera sagrada nos llama la atención un pequeño volcán, que traslada

Finalmente, sentimos como vibraciones de color magenta o morado de energía circular en espiral salen de nuestro cuerpo ahora limpio y renovado para seguirse llevando aquello que nos ha atrapado hasta ahora para liberarnos y sentirnos libres desde el presente. Por tanto, ahora nos sentimos livianos, ligeros, alegres, en paz con lo que somos y con lo que nos hemos convertido y desde esta posición afirmamos:
“Permito que esta sanación se instale en el ahora y en cada acto de mi vida.”
“Comparto esta sanación con todo lo que me rodea y veo como se expande en forma de estrellas hacia el cielo para que su luz impregne a todos aquellos que duermen y ayude a cobrar forma a sus sueños.”
“Envío sanación al planeta Tierra para que se viva un despertar masivo y se ame al corazón de la madre tierra con el mismo amor que ella nos ama a nosotros.”